Cómo bordar una nueva materia

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Créditos

Digamos que nunca has recibido clases de inmunología por lo que tienes poco conocimiento del tema. ¿A qué nivel inicias el proceso de aprendizaje? ¿Eliges un manual de referencia especializado y seguirás adelante simplemente? ¿O comienzas con un texto introductorio que funciona a niveles más generales? Debido a que tu pan de todos los días es ser ambicioso, podrías inclinarte por elegir el manual especializado. “Voy directamente a la maratón, ¡no necesito entrenamiento!” Con esta estrategia no llegarás muy lejos. ¿Por qué? Porque cuando pasas directamente a los detalles, toda esta información tiene poco sentido para ti.

Un factor importante que determina el almacenamiento real de nueva información es cuánto conocimiento previo tenemos sobre el tema. El aprendizaje es más fácil cuando podemos conectar nueva información a conocimientos previos. El problema con saltar directamente en la maleza, como principiante, es que te perderás en el gran laberinto de detalles que son difíciles de poner juntos, dejándote el cerebro saturado.

Además, perderás el bosque entre los árboles. Atrapado en los detalles, no verás las propuestas básicas, tales como que “se liberan citoquinas por las células inmunes en respuesta a patógenos invasores” ya que te perderás en los cientos de detalles que hay. Principios generales como éstos no siempre son obvios, especialmente para los novatos. Los buenos libros de texto y los buenos maestros te mostrarán claramente las ideas principales, pero no lo harán otras muchas fuentes, sino que te dejarán sin ayuda alguna para la creación del cuadro general. Es por eso que el enfoque correcto es moverte secuencialmente desde niveles de detalle más bajos hacia niveles donde esos detalles sean más altos. Al aprender de esta manera, permitirás que tu cerebro absorba y comprenda mucho más que si se sumergiera directamente en las profundidades místicas del conocimiento. 🙂

Aprender de esta manera secuencial también caracteriza un estudio estratégico. La mayoría de nosotros nos desarrollaremos en diferentes especialidades, donde nuestro conocimiento será rico y profundo. Para estos casos, querremos adquirir un conocimiento especializado muy detallado. En cambio, para cualquier otra cosa, la imagen general es suficiente, que, si se olvida, se puede encontrar en una referencia externa. Pero para saber qué buscar, debes tener los conocimientos básicos. Es suficiente ver los vínculos importantes entre los diferentes conceptos.

Para un nivel básico, necesitarás algo como “¿Cómo funciona el sistema inmunológico? Si estás comenzando, debes leer algo como eso para conseguir una idea aproximada acerca de los elementos de la Inmunología y la forma de vincular estos juntos. Si deseas profundizar, debe pasar, por ejemplo, a Basic Immunology de Abbas y Lichtman. Y si deseas algo más en detalle, podrías avanzar con Inmunología Molecular y Celular de Abbas y Lichtman.

Al aprender de esta manera secuencial, absorberás, comprenderás y recordarás la cantidad máxima de información. Intenta ir directamente a la Inmunología Molecular y Celular y te golpearás como de una roca. De hecho, los estudiantes de medicina a menudo se quejan de que un tema similar como la Inmunología es un reto complicado, y una de las razones es que los maestros a veces dan demasiados detalles desde el principio, el bombardeo abruma y los estudiantes se pierden. Por eso, los estudiantes inteligentes tendrán confianza en su propio juicio al elegir libros introductorios adecuados para una nueva asignatura.

Este es un ejemplo, úsalo para tu situación concreta estudies lo que estudies.

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Cómo estudiar para los estresámenes

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El momento de la verdad se acerca nuevamente y es posible que todavía no hayas empezado a estudiar. Si normalmente eres una persona organizada, seguramente ya hayas empezado a planificarte. Si no, y así es como yo era al principio, tu idea de establecer un plan se limita a estudiar el máximo de horas posibles y a empezar por la materia cuyo examen está más cerca. ¡Quiero salvarte, para que veas lo bonita que puede ser tu vida!

Puede que hacer un plan te parezca desquiciante, pero no tiene por qué ser así. Olvídate de eso! Si realizas un buen plan obtendrás muchas ventajas:

  • Liberarás la “memoria RAM para dedicarte solo a estudiar.
  • Reducirás el estrés y la ansiedad.
  • Te mantendrás saludable, lo que mejorará tu rendimiento intelectual.

PRINCIPIOS GENERALES PARA REALIZAR UN PLAN

  1. Reserva tiempo para 3 cosas fundamentales: comer adecuadamente, dormir lo suficiente y hacer deporte. Los exámenes finales son un maratón. Puedes permitirte comer algunos alimentos poco saludables y dormir poco la noche anterior del examen, pero no puedes hacer eso durante 2-3 semanas seguidas, porque tu eficacia a la hora de estudiar se reducirá excesivamente.
  2. Aplica el principio de Pareto con cada materia. Es decir, selecciona el 20% de los apuntes que te proporcionarán un 80% de beneficio para el examen final. La proporción 20/80 no es muy realista para los exámenes de la universidad pero ya entiendes la idea: evita las introducciones históricas que no saldrán en el examen, esquemas inútiles, detalles exagerados, etc.
  3. Evita la tentación de procrastinar. Cierra el WhatsApp, el Facebook, la página de Beneberak, etc. Huye de los vídeos de gatitos monos de YouTube. Voluntad de hierro. Si quieres puedes pedirle ayuda a tu madre o a tu compañera de piso. Encuadra tu tiempo digital en periodos dedicados exclusivamente a esto.
  4. Cuántas horas disponibles tienes. Cuenta las horas que necesitas para comer, dormir y hacer deporte, y sé generoso, date el tiempo suficiente. Un truco: termina siempre de estudiar un día antes del examen y utiliza el último día para descansar, si estás muy cansado, o para seguir estudiando si estás muy al límite.
ETAPA 1. PREPARA EL MATERIAL Y DETERMINA LA NOTA QUE NECESITAS SACAR EN CADA EXAMEN

Esto se hace al principio del semestre. Si no tienes el material, el primer paso es obtenerlo antes de empezar a estudiar:

  1. Recoge todos los apuntes de todas las clases y prácticas. Acude a tus amigos y a una bibliografía de un nivel acorde a tus necesidades (no hiperespecializada”, pero tampoco demasiado superficial).
  2. Revisar el plan de la asignatura puede ser de ayuda.
  3. Analiza el peso que tendrá el examen final en relación a los exámenes parciales o a los trabajos escritos: si el examen final representa el 80% de la nota, debería estudiarse más detalladamente que en el caso de que representara el 40% del total. Esto cambia mucho dependiendo de la universidad en la que te encuentres o la carrera que estés estudiando.
  4. Consigue exámenes para practicar. Si tienes suerte, tendrás los tests de otros años de los mismos profesores. A falta de éstos, puedes utilizar preguntas tipo examen hechas en manuales, libros (sí, libros, esos objetos carentes de alma, que se encuentran en las bibliotecs universitarias); y en el peor de los casos, tests online con fuentes de confianza.
ETAPA 2. CUENTA CUÁNTAS HORAS TIENES DISPONIBLES Y ESTABLECE TUS PRIORIDADES
  1. Reserva tiempo para las comidas.
  2. Reserva tiempo para hacer deporte. Por la mañana o por la tarde, según prefieras. Si reduces demasiado tiempo para el deporte, tus endorfinas disminuirán y el estrés aumentará.
  3. Reserva tiempo para dormir, en función de tus necesidades… 7, 8 ó 10 horas, ¡el sueño es SAGRADO!!!
  4. Cuenta las horas reales de estudio al día y multiplícalas por los días que quedan hasta el examen. En general, no es posible estudiar y estar concentrado más de 8 horas al día, pero esto también depende de ti.
  5. Divide las horas entre las diferentes materias. Si tienes tiempo suficiente entre exámenes no necesitas hacer esto. Si no, tendrás que alternar el estudio para ambas materias. Debes elegir las horas de estudio en función de la importancia de la disciplina:
    1. Más horas para las materias difíciles, las que no llevas al día o en las que tienes bajas notas en los exámenes parciales.
    2. Más horas para los exámenes que constituyen un mayor porcentaje de la nota.
ETAPA 3. SITÚA LAS HORAS EN UN CALENDARIO

Hazlo lo más detalladamente posible. Así reducirás la carga mental. Parece una tontería, pero el decidir cada vez lo que vas a estudiar te quita un poco de energía, y necesitas conservar la energía para el estudio y la revisión. El calendario te puede ayudar, por tanto, para controlar lo que ya has hecho y lo que tienes que hacer en cualquier momento.

No olvides que la diversidad te ayuda a descansar el cerebro:

  • Cambia el lugar de estudio. Repasa paseando por el parque, ve a la biblioteca, etc.
  • Cambia entre las modalidades de estudio. Lee, haz resúmenes, esquemas, mapas conceptuales, etc.
  • Cambia la postura de estudio. De pie o sentado, no te quedes más de una hora en la misma posición. Bebe agua y descansa los ojos.
ETAPA 4. EMPIEZA TU CICLO DE ESTUDIO

Organiza tu ciclo de estudio (que podría ser igual que el mío) y asígnale un tiempo específico en tu calendario:

  1. Lee comprendiendo. No pases a la siguiente palabra hasta que no entiendas todo (a veces, antes, vas a tener que leer el texto completo).
  2. Cuando leas, procura explicártelo. Nuevo concepto, nueva explicación.
  3. Asocia ideas entre otras asignaturas u otras cosas (indiferentemente de si son serias o no) para mantener a tu cerebro concentrado.
  4. Lee todo de nuevo y subraya únicamente las ideas que utilizarás para crearte un examen propio.
  5. Crea un examen. Como si tú fueras el profesor. No pasa nada si no conoces lo suficiente del tema, esto te ayudará a ver qué has aprendido y estimulará tu cerebro para mantenerse alerta y poder retener información de manera más rápida.
  6. Haz un mapa conceptual/esquema. Para crear una estructura lógica, el esqueleto.
  7. Haz tarjetas de repaso. Con dos colores diferentes (uno para la parte de delante y otro para la parte trasera de la tarjeta) y unos folios podrás crear tantas preguntas como consideres necesarias y así poder memorizar de manera eficiente (sin empollar). Puedes utilizar Anki. ¡Es genial!
  8. Repite las tarjetas de repaso. No todo el tiempo, sino solo el 10% del tiempo que te queda para el examen, es una técnica para no olvidar nunca y la cual obliga a tu cerebro para que se vuelva más receptivo. Por ejemplo, si el examen lo tengo en 7 días, eso significa que aproximadamente repetirías cada 16,8 horas. Si lo tengo en 2 meses (60 días), entonces una vez cada 6 días.
  9. Repite el mapa conceptual/esquema.
  10. Si no entiendes algo, pregunta. Será una excelente oportunidad para hacerte un posible amigo (profe o no) y poder colaborar juntos.

Sigue estos pasos, indiferentemente de qué estés estudiando y te asombrarás de cuan fácil resulta estudiar si lo haces con antelación y sin sobrepasarte. Olvidarás lo que significa el estrés en los exámenes. Tu deseo de encontrar un método mejor para estudiar te ha salvado.

Los audaces vencen

Método Cornell

El método Cornell de apuntes fue ideado en los años 50 por un experto en técnicas de estudio de la Universidad de Cornell, Walter Pauk
A pesar de su antigüedad, este método sigue siendo muy comentado hoy en día, así que pensé darle una oportunidad. Por eso lo he empezado a probar en charlas de congresos . Este método tiene dos partes: A) Preparar las hojas de apuntes según una plantilla; y B) Aprender a usar la plantilla.

A.SEPARAR UNA HOJA (DIN A4) EN 3 ÁREAS DE TRABAJO

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B. APRENDER A USAR ESTA PLANTILLA

  • La más grande para tomar notas en clase
  • Una columna a la izquierda para escribir palabras o frases clave cuando repasas los apuntes.
  • Una zona inferior para anotar un resumen o ideas clave del contenido de la hoja.
  1. Tomar apuntes en clase en la zona grande.
  2. Después de clase (no más de 24 horas después), releer y escribir preguntas en la zona lateral izquierda que se vayan contestando con el contenido de los apuntes.
  3. Recitar lo leído: tapar la zona grande, leer las preguntas e intentar contestarlas en voz alta.
  4. Reflexionar sobre lo leído: significado, normas generales que se aplican, qué relación tiene con otros temas…
  5. Revisar cada semana los apuntes así preparados usando para ello la zona izquierda, y si es preciso, hacer un resumen aún más conciso en el área inferior.

Primer problema que me encuentro cuando uso este sistema: tengo muy poco espacio para escribir durante la clase. Aunque sobre el esquema parece que tenemos mucho espacio, cuando te pones a escribir se me hace muy pequeño. Eso significa que cada hora de charla me va a ocupar varias hojas más de lo normal.

Un problema menor: cuando llego a casa y repaso lo escrito, me encuentro con que no voy a sacar demasiado provecho de la zona izquierda para poner palabras clave o frases cortas. Probablemente se deba a que estoy usando este método para tomar notas de temas que ya conozco, lo que hace que mis notas estén ya muy esquematizadas desde el principio. Si no voy a usar esa zona, creo que me basta con la de abajo… Lo que me lleva a mi primera conclusión: si ya conoces el tema de la charla, prescinde del espacio lateral. Conferencias de tu campo, congresos, sesiones de expertos… Basta con dejar una franja libre abajo para anotar conclusiones.

Sin embargo, me parece un acierto de este método el reservar espacios para resúmenes y palabras claves. Cuando estudias algo muy visual ese espacio viene bien para incluir dibujos o esquemas para acompañar lo escrito en clase. De hecho, yo suelo dejar un margen amplio a la izquierda precisamente para eso en mis apuntes. Pero me parece útil separar nítidamente la zona de apuntes y la de resumen con una línea recta, para poder usar así cada zona de forma distinta al repasar.

Si la clase resulta algo confusa, es posible que tengas que usar la zona lateral para reescribir el tema, o incluso que tengas que pasar los apuntes a limpio o usar apuntes de otros años. Al principio parece que se malgasta mucho papel, pero creo que si tomas apuntes a mano merece la pena probar el sistema.

Si tomas notas en portátil, no es necesario usar una plantilla especial, porque luego en tu rato de estudio podrás modificar y complementar los apuntes tanto como quieras y te permita el software que estés usando. Aunque dicen por ahí que tomar apuntes en ordenador no permite retener la información igual de bien que si los tomas a mano, pero eso será asunto para otro post.

Puedes leer el artículo original aquí